La Sociedad Posmoderna

 "El poder entra por los ojos"

Para Michel Foucault existen dos tipos de poderes. El primero es el poder soberano, este tipo de poder es típico de la sociedad pre moderna, donde la coacción física es parte de la ejecución del poder; las instituciones establecidas y los mecanismos sutiles aún son muy arcaicos y es claro que para mantener el dominio se requiere de la tortura, el desmembramiento y otras técnicas que conlleven a la muerte para contra el ciudadano. El segundo, es el poder disciplinario, presente a lo largo y ancho de las sociedades modernas industriales, en este punto ya no se descuartiza cuerpos sino se disciplina cuerpos. El poder vigila, no quiere ser visto pero le gusta observar. 

El panóptico de Foucault es una prisión en forma de anillo, donde todas las celdas están incomunicadas y en el centro del anillo, una torre, desde la cual todas las celdas pueden ser vistas pero no pueden ver lo que hay en la torre. 

Ya en los tiempos posmodernos, el poder se convirtió en vigilancia y espectáculo; el espectáculo es una característica propia de la farándula: "Todo lo bueno tiene que ser visto, todo lo bueno tiene que aparecer", es así en como la sociedad de nuestros tiempos se ha desnudado completamente y expone su vida privada como si de un reality show se tratase y esto es gracias a las tecnologías de la comunicación que hoy saturan hasta el hastío en cada rincón de nuestra vida. Para Eric Sadin, esto lo denomina la era de la pornocracia

La sociedad Posmoderna

La sociedad posmoderna tiene su inicio desde mediados de la segunda mitad del siglo XX, siendo uno de los primeros síntomas de esta nueva era la fabricación en masa gracias al desarrollo científico y técnico tras la segunda guerra mundial. Es aquí donde comienza el punto de inflexión que marca un antes y después en todas las esferas de la vida en sociedad; el consumo masificado se hace cada vez más complejo, sofisticado pero a su vez simple en cuanto a la adquisición de diversos productos, tantos necesarios como innecesarios, porque si hay algo muy evidente es que cuando hay abundancia el ser humano adquiere productos que en realidad no necesita pero es manipulado a través de mecanismos y técnicas de psicología para la creación de necesidades. Volviendo al punto, todo este fenómeno tiene su auge desde 1960 hasta finales de la década de 1990, a esto también se le conoce como la tercera revolución industrial; ya el hombre masificado había nacido desde inicios del siglo XX en plena era de la industrialización conocido por Ortega y Gasset (1920) en su libro La revolución de las Masas como el hombre masa. 

 Fases de la revolución industrial 

 

Sadin, llama a esta era, la era de la pornocracia, es decir todo y absolutamente todo se desnuda y se trasmite, no en vano es aquí donde los medios de comunicación masivos explotan un nuevo de nicho de mercado que son los reality show. Con las nuevas tecnologías de la informática y la comunicación, los medios tienen el poder absoluto de moldear la opinión pública en temas de política, economía, salud y psicosociales. La publicidad en la televisión era como el tik tok de aquellos tiempos, información instantánea que va directo al sistema límbico del ciudadano, trabajar el subconsciente y la sugestión la columna vertebral de esta era. 

Por otro lado vemos a un ser humano desprovisto poco a poco de su identidad, autodeterminación, libertad y carente de historia, porque el mensaje único de la propaganda era si consumes, eres feliz. De esta forma el hombre olvida el origen las cosas y el origen de sus privilegios actuales, es decir, olvida que para llegar a tener elección de consumo o de elegir que ropa ponerse o que producto desea comprar, antes hubo revoluciones sociales donde muchos murieron en aras de la libertad y la democracia o que trabajar por 8 horas al día, tuvo que existir derramamiento de sangre para que ahora podamos disfrutar de esas 8 horas. El hombre ha llegado a asumir que todo se le debe dar dado por el simple hecho de que se lo merece, todo gira en torno a sus "derechos".  

La televisión, una de las herramientas más avanzadas de la tecnología de la información del siglo XX, fue utilizada de forma masiva y de rotundo éxito fortalecer el "empoderamiento" del hombre masificado, a través de ella no solo se adiestraba a los consumidores sino también a los futuros consumidores como son los niños. Su hegemonía fue hasta la primera década de los 2000. 

Durante su reinado, los grupos de poder a través de la televisión, llagaron a manipular la opinión pública en diversos campos, aceptación de medidas extremas en contra de su propia libertad, políticas de video vigilancia, regímenes cuasi totalitarios, distracción de los verdaderos problemas sociales para dar cabida a temas banales y farándula como el nuevo centro de la sociedad civil. 

La década de los 2010 hasta la actualidad está marcada por el ascenso de las redes sociales gracias a los nuevos dispositivos de la tecnología de la información, estos dispositivos son los nuevos teléfonos inteligentes cada vez más avanzados que llegaron a destronar a la televisión como el medio de comunicación masiva. Gracias a esta herramienta el ser humano vive cada vez más ensimismado, atontado y lejos de ver su realidad. Cómo indica Agustín Laje en su libro Generación idiota, el hombre masa ahora es el idiota post moderno, vive de la exposición diaria de su intimidad a través del teléfono, y sino tienes nada que vender, pues tú te conviertes en el producto, tú te estás vendiendo diariamente con todos los datos, fotos y vídeos que proporcionas voluntariamente a la big data. 

Finalmente lo que en siglos anteriores eran los intelectuales los que influían en los cambios de la sociedad civil, es ahora los youtubers, influencers y personajes de los medios, los que mueven el motor de nuestras vidas en sociedad.  

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