La naturaleza humana frente al adoctrinamiento de una sociedad post industrial.
¿Sociedad de bienestar o sociedad de felicidad?
Entre
las denominaciones que recibe la sociedad contemporánea, existe una muy
difundida y altamente reveladora respecto al problema que pretendo acometer. Me
refiero a su calificación como «sociedad del bienestar». Porque es cierto que,
en líneas generales, y al menos en lo que respecta a Occidente, la civilización
actual ha alcanzado unas cotas de satisfacción de las necesidades materiales
ineludibles, y un grado tal de saturación de las superfluas, que, desde su
propia perspectiva, nunca hasta el presente se había dado una situación tan
favorable para la instauración universal de la felicidad.
Sin
duda alguna, cabría matizar el cuadro. Podría objetarse, por ejemplo, que
existen amplios sectores de población a los que la abundancia general apenas
si llega, y que las desigualdades entre los hombres que habitan los distintos
sectores del planeta se han acentuado, también, en proporciones no alcanzadas
en ningún otro momento de la historia. Pero mucho más significativo resulta
comprobar que incluso aquellos a los que llegan todas las ventajas de la
civilización actual, incluso los que gozan de todos los privilegios del mundo
de hoy… por lo general distan mucho de sentirse dichosos.
No es una novedad mencionar, que existan cosas que ayuden al adoctrinamiento y/o total control sobre las personas. Sin la necesidad de ahondar mucho en el tema en cuestión, existen básicamente 3 cosas que llevan al ser humano a su adoctrinamiento. 1) La música inculta: "el secreto no está en las palabras sino en la repetición de estas", este tipo de experimento musical como el reggaeton, cumbia, salsa, baladas entre otros "géneros musicales", condicionan, moldean y sugestionan a las mentes de las personas, ¿Cómo lo logran? La respuesta es tan sencilla como la interrogante, "repetición de palabras y sonidos", esto generará un corte circuito en la cognición del ser humano desarrollando o mejor dicho reforzando los esquemas mal adaptativos de las personas, es decir uno escucha lo que quiere escuchar. Este tipo de "música" no conlleva a una reflexión de la realidad social sino simplemente a reforzar los aspectos más banales y superfluos de la existencia, reforzando el afectivismo y la emocionalidad, sacrificando los dotes de racionalidad ante la presencia de un inminente hedonismo de la vida, eliminando cualquier tipo de estimulo doloroso y sólo reconfortarse en el placer. Instrumentalmente esta mal llamada música presenta notas bajas las cuales generan la tristeza o estados afectivos de resignación, por otro lado en el caso del reggaeton al ser "música" fabricada sólo conlleva al éxtasis y el placer sensual a través del baile, de hecho el baile es una cuestión primitiva del ser humano que nos recuerda nuestro pasado milenario en la era de la tribus y hordas salvajes que celebraban después de una buena caza, victoria, etc.
Este experimento musical, demuestra qué
tan sexistas son las canciones de reggaeton. Este género musical ha cobrado
popularidad con el paso de los años, y a nadie parece importarle realmente el
contenido de sus letras: violento y abiertamente sexual. Oraciones como las que
aparecen en sus vídeo nos hacen pensar qué tipo de estereotipo hemos estado
instalando (y avalando) durante años, denigrando la figura femenina y alzando
al hombre como un macho alfa confiado y seductor. Los estereotipos sociales han
estado presentes en nuestra sociedad desde tiempos inmemoriales; lo realmente
preocupante es que hoy, año 2015, sigan repitiéndose patrones propios de la
época medieval.
2) La religión : El papel de la religión en las sociedades occidentales es de brindar de una u otra forma esperanzas a las personas, la confianza de creer en alguien, como una especie de protector paternal, que siempre nos guiará y que debemos aceptar sus normas y reglas si ningún tipo de cuestionamiento, de hecho esta es la naturaleza psicológica de toda religión, como lo manifestaba Sigmud Freud: "Es la añoranza del padre hacía el hijo", si cometemos alguna conducta incorrecta pues recibiremos un castigo, si cometemos falta estamos pecando. Toda esta sugestionabilidad es dada a la masa para volverla más afectiva y así sea más fácil su control, las grandes instituciones excluye a las personas que piensen por si mismos. La religión no es más que un conjunto de rituales psicosociales que se movilizan mediante una compulsión a la repetición; por ejemplo a través de la oración que cualquier creyente puede realizar, no está haciendo nada más que inconscientemente controlar su entorno mediante el pensamiento.
3) El deporte como mero espectáculo: El deporte es una de las actividades más sanas y gratificantes que puede realizar cualquier persona, mejora tanto la salud física y psicológica, sin embargo determinados grupos privilegiados utilizan al deporte con la finalidad de instrumentalizar a las personas, estimulando el fanatismo a las masas, casi conviertiéndose en una religión, de hecho se debe informar al lector, la existencia de muchos símbolos paganos en los escudos de instituciones, clubes u organizaciones relacionadas al deporte. No es casualidad que en determinadas crisis económicas y/o políticas la élite ha sabido utilizar el deporte para adormecer y controlar a la masa inculta, por ejemplo en 2008 se desata una de las mayores crisis desde la gran depresión de 1929, España uno de los países afectados donde la personas estaban sintiendo los golpes de la crisis, ese mismo año gana su primera Eurocopa de Fútbol, el país se vio envuelto en una de euforia y celebraciones haciendo olvidar dicha crisis. Dos años más tarde cuando la crisis estaba nuevamente en su punto más alto, España de pura casualidad gana la copa mundial de Fútbol, lo mismo sucedió con Argentina en 1986 con la guerra de las Malvinas y su triunfo en la copa mundial, nuevamente adormecimiento, distracción, sugestionabilifad y control mental de la masa.
La naturaleza humana
El hombre tiene una naturaleza racional y libre. Como sucede en los demás vivientes, también en el hombre la naturaleza tiene un aspecto dinámico: es una estructura esencialmente invariable provista de potencias operativas que requieren ser actualizadas. Pero en cuanto la naturaleza del hombre está dotada de inteligencia y voluntad, su movimiento hacia la propia perfección se hace consciente y libre, otorgando una dirección finalista a toda la actuación de la razón y de la voluntad libre. Lo específico de la persona humana es obrar consciente y libremente por un fin, predeterminar consciente y libremente los bienes que ha de conseguir con su propio obrar.
Esto quiere decir que el hombre no actúa ciegamente, sin saber lo que pretende con su conducta, y que tampoco es llevado al fin por otro sujeto o por el simple instinto, sino que se dirige a sí mismo hacia el bien. Explica Aristóteles que “todas las artes, todas las indagaciones metódicas del espíritu, lo mismo que todos nuestros actos y todas nuestras determinaciones morales, tienen al parecer siempre por mira algún bien que deseamos conseguir; y por esta razón, ha sido exactamente definido el bien cuando se ha dicho que es el objeto de todas nuestras aspiraciones”
La naturaleza humana implica movilizarse mediante el
bien común, es decir todas las bondades que como seres humanos podemos aplicar
a nuestra realidad. ¿Cómo? Mediante el buen uso de la razón como dirigente
indiscutible de nuestras vidas, mientras las emociones y sentimientos sólo
cumplan una función de acompañamiento y de vitalización de la existencia
humana, por ejemplo el tener pasión por una carrera profesional, hobit o alguna
actividad en específico que de realce al alma humana. La voluntad es una parte
muy importante del desarrollo adecuado de la naturaleza humana, como
manifiestan otros autores de línea personalista, la voluntad es el querer
querer, yo lo llamo “todo es posible en la medida que uno quiera”.
Retomado el punto sobre el bien común, dicho
bien radica en tres lineamientos que vitalizan a la persona, estos lineamientos
son: 1) el bien a uno mismo, 2) el bien a los demás y 3) el bien a la
naturaleza. A continuación iré explicando cada uno de los lineamientos que
ejecuta en el desarrollo integro de la naturaleza humana a través del bien
común.
1) El bien a uno mismo
2) El bien a los demás (bien común)
El bien común es el accionar de una sociedad progresista y educada, que vela por los derechos, la paz y seguridad de sus integrantes. Sin embargo no sólo es una obligación por parte del estado, sino también un deber como seres únicos e irrepetibles que a pesar de nuestras diferencias física, psicológicas, ideológicas entre otras, el obrar correcto es un bien necesario. El bien común nos permite como sociedad y como seres humanos desarrollar nuestras habilidades sociales, humanitarias, cognitivas, afectivas y morales. "El mejor bien, es el que se predica con el ejemplo". Es así como la persona a través de su obrar potencializa su libertad, inteligencia, voluntad, autonomía e identidad personal.
La naturaleza humana tiene unos fines esenciales, y un fin o perfección última propia. El hecho de que el hombre siempre actúe por un fin último es la necesaria expresión consciente de la inclinación natural de la voluntad hacia el bien perfecto y definitivo; si el hombre persigue un fin último, es porque su voluntad tiende -de por sí- a lograr un bien supremo e indeclinable. Esta inclinación de la voluntad llega a buen término cuando el hombre busca libremente el fin último que es propio de su naturaleza; en caso contrario la tendencia al bien queda frustrada, y toda la vida humana no pasa de ser un esfuerzo inútil. Dicho de otra manera: el fin último libremente aceptado, y la voluntad que lo busca, son moralmente buenos cuando ese fin corresponde a lo que naturalmente es conveniente al hombre; cuando no se da esa correspondencia, son moralmente malos
“Fin último es el que se quiere de modo absoluto, y en razón del cual se quieren las demás cosas”. La finalidad del obrar humano es bastante compleja. Todo hombre intenta conseguir múltiples fines, que guardan entre sí un orden: una persona procura el oportuno descanso para poder trabajar mejor, y quiere trabajar mejor para obtener mayores beneficios, y desea esas ganancias para sacar adelante su familia, consolidar su posición social, etc.; y así podríamos seguir hasta parar en algo que es querido de modo absoluto. Esto es necesario, porque no se puede proceder al infinito en la serie de fines relativos, queridos por otro; de lo contrario, nada haríamos y nada desearíamos, ya que una serie infinita no se puede recorrer y nadie obra por un fin imposible. Debe haber, pues, un fin último o bien supremo, que de modo genérico puede llamarse felicidad.
3) El bien a la madre naturaleza.
El bien común es el accionar de una sociedad progresista y educada, que vela por los derechos, la paz y seguridad de sus integrantes. Sin embargo no sólo es una obligación por parte del estado, sino también un deber como seres únicos e irrepetibles que a pesar de nuestras diferencias física, psicológicas, ideológicas entre otras, el obrar correcto es un bien necesario. El bien común nos permite como sociedad y como seres humanos desarrollar nuestras habilidades sociales, humanitarias, cognitivas, afectivas y morales. "El mejor bien, es el que se predica con el ejemplo". Es así como la persona a través de su obrar potencializa su libertad, inteligencia, voluntad, autonomía e identidad personal.
La naturaleza humana tiene unos fines esenciales, y un fin o perfección última propia. El hecho de que el hombre siempre actúe por un fin último es la necesaria expresión consciente de la inclinación natural de la voluntad hacia el bien perfecto y definitivo; si el hombre persigue un fin último, es porque su voluntad tiende -de por sí- a lograr un bien supremo e indeclinable. Esta inclinación de la voluntad llega a buen término cuando el hombre busca libremente el fin último que es propio de su naturaleza; en caso contrario la tendencia al bien queda frustrada, y toda la vida humana no pasa de ser un esfuerzo inútil. Dicho de otra manera: el fin último libremente aceptado, y la voluntad que lo busca, son moralmente buenos cuando ese fin corresponde a lo que naturalmente es conveniente al hombre; cuando no se da esa correspondencia, son moralmente malos
“Fin último es el que se quiere de modo absoluto, y en razón del cual se quieren las demás cosas”. La finalidad del obrar humano es bastante compleja. Todo hombre intenta conseguir múltiples fines, que guardan entre sí un orden: una persona procura el oportuno descanso para poder trabajar mejor, y quiere trabajar mejor para obtener mayores beneficios, y desea esas ganancias para sacar adelante su familia, consolidar su posición social, etc.; y así podríamos seguir hasta parar en algo que es querido de modo absoluto. Esto es necesario, porque no se puede proceder al infinito en la serie de fines relativos, queridos por otro; de lo contrario, nada haríamos y nada desearíamos, ya que una serie infinita no se puede recorrer y nadie obra por un fin imposible. Debe haber, pues, un fin último o bien supremo, que de modo genérico puede llamarse felicidad.
3) El bien a la madre naturaleza.
Defender el medio ambiente es parte de nuestro deber, ya que
nos convierte en agente dinámico y así fomentamos la cooperación que nos
garantizará un mejor futuro y un país más sano. Como familia podemos asumir actitudes tanto
individuales como colectivas en defensa del ambiente, buscando soluciones que
impidan su contaminación y degradación. Es por esto que cuando atropellamos o hacemos mal uso de los
recursos naturales, que tenemos a disposición, lo ponemos en peligro. El aire y
el agua ambos indispensables para vivir se están contaminando, por tanto
debemos hacer conciencia del uso que les damos.
Comentarios
Publicar un comentario